Acupuntura en la Bienal de flamenco
Estar sobre un escenario no es algo ajeno en la Bienal de Flamenco de Sevilla, pero mi instrumento no tenía cuerdas ni trastes: eran agujas.
En medio de la fuerza, la tensión muscular y el pulso acelerado de la función, tuve el reto y el privilegio de tratar en directo a un bailaor mientras el espectáculo cobraba vida. Ver cómo el flamenco y la medicina tradicional china se encontraban en el mismo segundo fue eléctrico. Cada punción buscaba liberar el flujo de energía (Qi), aliviar el sobreesfuerzo de sus piernas y devolver la armonía al cuerpo justo a tiempo para el siguiente despliegue de arte.
Acompañarlo no solo con la mirada, sino con las manos y la aguja, me recordó que el cuerpo humano es el escenario más complejo de todos. Una experiencia inolvidable donde la salud y el compás latieron exactamente al mismo ritmo.
